El Alquimista de Paulo Coehlo

 ”EL MUCHACHO se llamaba Santiago. Comenzaba a oscurecer cuando llegó con su rebaño frente a una vieja iglesia abandonada. El techo se había derrumbado hacía mucho tiempo y un enorme sicomoro había decido en el lugar que antes ocupaba la sacristía.

Decidió pasar allí la noche, Hizo que todas las ovejas entrasen por la puerta en ruinas y luego colocó algunas tablas de manera que no pudieran huir durante la noche. . No había lobos en aquella región, pero cierta vez una se había escapado por la noche y él se había pasado todo  el día siguiente buscando a la oveja prófuga.

Extendió su chaqueta en el suelo y se acostó, usando el libro que acababa de leer como almohada. Recordó, antes de dormir, que tenía que comenzar a leer libros más gruesos: se tardaba más en acabarlos y resultaban ser almohadas más confortables durante la noche.

Aún estaba oscuro cuando se despertó. Miró hacia arriba y vio que las estrellas  brillaban … “

“El muchacho se quedó sorprendido. El viejo sabía leer, y además ya había leído aquel libro. Y si era aburrido, como él decía, aún tendría tiempo de cambiarlo por otro.

- Es un libro que habla de de lo que hablan casi todos los libros -continuó el viejo-. De la incapacidad que las personas tienen para escoger su propio destino. Y termina haciendo que todo el mundo crea la mayor mentira del mundo.

¿Cuál es la mayor mentitas del mundo?…

 

Una vez que has leído la obra y has conocido las reflexiones de su autor aquí tienes varias directrices para la realización del trabajo sobre el-alquimista.

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